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| Casos como el de Slevin deberían
ser más comunes en el cine. Una película sin más
pretensiones que entretener, y lo cumple. |
| Ante la carencia de ideas de la industria
cinematográfica, aún quedan sorpresas agradables como la
de "el caso Slevin". Una película enrevesada, con giros
finales y contínuos flash-back, cierta dosis de humor, sobre todo
negro, y conflictos entre gansters de ciudad. Más de uno pensará
"ya estamos, otra que trata de imitar a Tarantino". Bueno, pues
si, pero la sombra de Quentin es alargada, y mientras unos tratan de imitar
su estilo provocando la vergüenza agena, este guión simplemente
puede decirse que está inspirado en ese estilo particular del director
clave de los 90. |
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| Luego se junta un gran elenco de actores,
aunque el de menos renombre, Josh
Hartnett, es el que lleva el peso de la cinta, y lo hace muy bien.
El resto no hace falta que lo haga bien, estamos hablando de gente como
Bruce Willis, Morgan Freeman o Ben Kingsley, que su sola presencia llena
la pantalla. Luego está Lucy Liu, aportando mucho dinamismo y el
toque romántico. |
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Los diálogos quizás pretendan
aspirar a más, y es aquí donde se distinguen los buenos
productos de las imitaciones, y es que a pesar de ser ingeniosos, da la
impresión que aspiran a que la gente los recurde igual que recordamos
los diálogos sobre masajes en los pies en "Pulp Fiction"
o similares, y la verdad, tienen su gracia, pero se olvidan al acabar
la proyección. |
| Pero estas pretensiones se perdonan, queda
clara la cultura cinéfila de los responsables del guión,
y como nos regalan un puzzle bien montado y sin fisuras aparentes (que
si luego te apatece buscarlas las encontrarás), mas un entretenimiento
con el que te sientes satisfecho de no haber invertido en la entrada,
desde Generación C recomendamos la película. |
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