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| Comienzan los créditos iniciales, oyes la famosa fanfarria de John Williams
y ya sabes que algo grande vas a presenciar en el cine, ya que desde ese momento se intuye el respeto a la
primera película de Superman. |
| Esta auténtica regresión a la infancia me ha recordado a un caso reciente
del cine: el King Kong de Peter Jackson: salí comparando, buscando fallos, señalando multitud de defectos,
escenas a suprimir... en fin, generando. Pero salí fascinado. Las más de dos hora y media que dura el metraje
se me pasaron volando (vaya, no pretendía hacer un chiste, pero me ha salido), y eso que no es una película
de acción con mucho ritmo, al contrario, es muy pausada, al estilo de siempre, recreándose en la belleza de
las escenas. A muchos le cansa, tanto cine moderno nos ha acostumbrado a vibrar con giros bruscos de cámara, y
muchos rechazarán que esta vez no haya tanta lucha y se trate de profundizar más en el personaje. No es que
sea un drama sobre la soledad del héroe y su falta de adaptación al mundo que reclama sus actos salvadores, pero
la trama del villano es más simple que el mecanismo de un botijo y eso beneficia a que la historia se centre
más en las relaciones entre personajes, sobre todo entre el hijo pródigo adoptado y la reportera Louis (en
esta ocasión ganadora de un Pulitzer aunque no sepa como se escribe la palabra "personaje"). |
| Guiños a las antiguas películas, a las series, a los comics... habrá mil,
pero como yo no soy tan seguidor como Bryan Singer, el director, sólo me percato de los más obvios, aunque
reconozco que esbocé una sonrisa cuando un adolescente capta con su móvil una foto del superhéroe con un coche
sobre sus hombros, como lo hiciera en la portada de su primera aparión en el comic, y eso es muy friki.
Esta admiración de Superman que tiene el director es beneficiosa en el sentido
que pretende ser respetuoso con los seguidores del hombre de acero, vaya a ser que acabara recibiendo críticas
como ya lo hiciera con sus X-Men.
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Pero tal vez se pase de querer homenajear, realmente pocas aportaciones
originales hace, todo es de un impacto visual impresionante, pero dudo que la historia sorprenda a muchos.
Sobre la banda sonora poco que decir, aunque no este John Williams al frente,
su archiconocida composición está presente, y la labor del continuador de su labor al frente de la música ha
añadido unas composiciones propias que se fusionan a la perfección con las clásicas, y lo más importante, con la
película.
La elección de los actores es muy acertada, se puede discrepar de Louis Lane, por discrepar algo, pero quien
me diga que este nuevo Superman no tiene el pose necesario, que me busque la manera de recuperar a Christopher Reeve
y así podría haber discusión. De Kevin Spacey mejor no puedo ser objetivo, es una de mis debilidades como actor, y
hay que reconocer que no es fácil hacer de Luthor sin inspirarse en Gene Hackman.
Como siempre acabo recomendando ir al cine a verla, yo la vi en digital y es una gran experiencia, y más en una película
como esta que cuida mucho las formas y la puesta en escena es grandiosa. A los que no les guste Superman o vayan con predisposición
a que no les guste, que luego no me vengan reclamando. Al resto prepararos para salir de la sala con ganas de pegarse un vuelo
por encima de la ciudad.
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