Consolas primarias, o como las conocíamos todos, las maquinitas.

En una época en la que Nintendo aún no hay lanzado la Game Boy, ya nos anticipaba una consola de bolsillo que hizo furor en los autobuses escolares. Sólo contenían un juego, con el fondo estático y limitado de movimientos (al iniciar la máquina los veías todos de golpe).
Ya no se trataba de estar en la onda, ser popular o aparentar en el patio. Tener una maquinita te aseguraba horas de entretenimiento, ojos por encima de los hombros cotilleando tu partida, posibiliadad de intercambiar con otros compañeros distintos juegos. Era necesario poseer una, por muy básica que fuera. Por ello rogabas a tus padres que te compraran una, te portabas bien el tiempo necesario para ello y jurabas y perjurabas que no jugarías con ella en clase, sólo en el autobus al colegio y en el patio.
En su tierra los conocían como Game & Watch y fueron desarrollados en su mayoría por Nintendo (siempre había versiones de palo, claro). Lo más normal que constara de dos botones, uno para cada pulgar, con el que manejar al protagonista. Las más avanzadas tenían dos a cada lado, o incluso una cruceta. El resto de botones era el tipo de juego: Game A y Game B, según el nivel de dificultad. Otro botón Time nos daba la opción de usarlo como reloj, o incluso algunos poseían alarma, con algún tema de Beethoven interpretado a pitidos.
Esencial el marcador con la puntuación, para picarte con tus compis a ver quien conseguía la mayor o si alguien lograba sobrepasar el record (casi siempre en posesión del propietario). Para ello solías disponer de tres vidas, también señalizadas normalmente al lado del marcador. Alcanzado el final (Game over) suponmía un momento de decepción, porque debías pasar la maquinita al que estuviera esperando su oportunidad de superarte. En caso de estar jugando sólo, debías empezar de nuevo, pasando con paciencia los primeros minutos donde el juego iba más lento y te sabías de memoria cada movimiento, deseándo que llegara al instante donde coge velocidad y ya requiere de toda tu destreza a los botones.
Veámos algunos de los más destacados, con versión jugable online:

Donkey Kong II - El gran clásico del que surgieron varias versiones (con o sin Mario). El gorililla lanzando los barriles se ha convertido en todo un icono.

Egg Elektronika - No es de Nintendo, pero lo destaco porque mi única maquinita tenía una temática parecida: recoger huevos y no dejar que se caigan. La que yo tuve añadía la dificultad de un zorro que quería robártelos.

Octopus - Debíamos sumergirnos en las profundidades del océano para recuperar tesoros de un naufragio. Pero cuidado con el pulpo gigante, cuyos moviemientos de tentáculo debes predecir o te atrapará.

Mario Bros. - Nintendo va perfilando al fontanero mas famoso de la historia de los videojuegos. Aquí los hermanos son currantes en cadena que no pueden permitir que se les caiga la mercancía.

Fire - Uno de los más simples, pero de los que más enganchaban. Tan simple como ir salvando a las víctimas de un edificio en llamas, haciéndoles botar en la manta hasta la ambulancia.
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