Cuanto sol hace, ese será el título por el que todos conoceremos la entrega número 22 de James Bond. Y poco más quedará en la memoria de esta película.
Antes de hacer demasiada sangre con este producto, debo decir que no he visto Casino Royale, y además lo poco que he visto de 007 ha sido en casa. Por lo que mi primera experiencia de un Bond a gran pantalla ha sido un completo fiasco. Primero, porque en mi excaso conocimiento de la saga, la imagen que tenía era de glamour y espionaje con dispositivos de alta tecnología. Y poco de uno y menos de lo otro.
De principio la película no comienza con la clásica secuencia de Bond visto caminando perseguido por una boca de cañón a la que dispara, lo dejan para el final. No se pronuncia la frase "mi nombre es Bond, James Bond". No bebe martinis con vodka como le gustan a él. Y casi se olvida de ligar, que lo poco que lo hace lo meten con calzador.
Entonces surge una duda que he leído en más de un sitio: ¿se trata de una película de 007 o Jason Bourne? La comparación va más allá, ya que el estilo visual recuerda demasiado. Es decir, montaje caótico y frenético para que el espectador ni se entere de lo que está pasando, y sólo al final de la secuencia descubra qué es lo que ha pasado. Y eso si se entera, porque por mucho que siga el guión, es facilísimo perderse o salirse en la historia. Quizás la culpa es que no vi la predecesora.
Por lo menos Daniel Craig se cree su personaje, así que parece que tendremos agente para rato, pero el resto es un cúmulo de despropósitos. No sólo la manera de rodarla, es que las cosas suceden muchas veces porque si (Paul Haggis, ¿eres tú?). Y encima el doblaje no ayuda nada, porque con tanto acento extranjero no sabes si la nueva chica-bond es ucraniana o boliviana.
En fín, que desde el momento que el espectador se ve en la situación de pedir la entrada, que no sabes si pronunciar "kuantum of solas", "cuanto sol hace" o en mi caso "la peli de Bond". Aunque siempre será recordada con la coña, y no como una peli de Bond.
El tema del montaje es un recurso facilón de directores sin estilo ni talento.
La peli es una puta mierda con línea argumental forzadísima y guión simple y pobretón donde los haya. Eso sí, no veas como se parte uno el "ohio" cuando sale de la sala y lo comenta con sus acompañantes