Concejal de distrito de San Francisco y gay, esta es la historia de Harvey Milk, el primer homosexual estadounidense elegido para ocupar un puesto público en el país de las oportunidades.
Rodada con un peculiar estilo a camino entre imágenes de archivo y secuencias rodadas con todo el equipo, Gus Vant Sant realiza su mejor trabajo llevando a la gran pantalla la vida de Harvey Milk, militante homosexual cuya vida fue ciertamente interesante. Una película necesaria para conocer al personaje, aunque ya en 1984 premiaron con un Oscar el documental The times of Harvey Milk.
Un actor tan definido y conocido por el público como Sean Penn podría chocar como protagonista de este biopic, pero su trabajo es formidable desde su primera aparición, creyéndote en todo momento su formidable actuación. Los secundarios acompañan a la perfección, en especial Emile Hirsch. Aunque el reconocimiento con la nominación se lo ha llevado Josh Brolin, sabe apoco su interveción, decisiva en la trama, pero que podía haber ahondado más en su personaje. Diego Luna posiblemente sea el personaje más perdido de la historia, ya que la simpatía como novio del protagonista se las lleva James Franco.
Es la apuesta política de la ceremonia de los Oscar (situaremos a Frost contra Nixon en la categoría de cine periodístico), una historia que habla de la lucha por los derechos de los homosexuales en un clima adverso que tristemente no ha evolucionado demasiado en 30 años por aquellas tierras.
Actuación y actor muy del gusto de la academia. Un dato: desde el año 2002 no ha faltado un Oscar a actor o actriz que premie un papel basado en un personaje real (ese punto también beneficia a su rival Langella-Nixon).